Hay cuatro errores frecuentes a la hora de comprar un automóvil nuevo. Pero también hay maneras de cómo evitarlos:

PRIMER ERROR: El auto es un chocolate.
La gente ve un auto nuevo en el salón de exhibición y ve un producto terminado: un chocolate listo para comprarlo y consumirlo. La gente se equivoca: el auto no es un chocolate. Los chocolates no necesitan servicio o repuestos, ni se revenden después de usarlos. Tampoco cuestan decenas de miles de dólares.

Si bien las fábricas prueban cada vehículo antes de enviarlo a la tienda, el auto es una máquina tan compleja, y su uso lo somete a exigencias tan severas, que ningún modelo está libre de presentar fallas a través de su vida útil.

Cuando usted compra un Toblerone, la responsabilidad del fabricante y del vendedor termina al entregarle un dulce en buen estado. En el caso del auto, la situación es totalmente distinta. La responsabilidad del vendedor comienza cuando usted le da la vuelta a la llave y pone en marcha una máquina que debe durar años y recorrer miles de kilómetros. Por eso, ningún automóvil es mejor que el servicio técnico que lo respalda.

¿Ya vio todos los chocolates que hay en los salones de exhibición? ¿Ya sabe cuál quiere? Ahora, averigüe si el modelo que le gusta tiene repuestos y servicio, y a qué precio. Pregunte, por ejemplo, cuánto cuesta y demora la entrega de un faro delantero o de la máscara completa (partes que suelen requerir recambio por robo o choque). Compare esta información con la de otros automóviles del mismo rango de precio en otras marcas.

Su auto nuevo va a pasar al taller: tanto para cumplir con los servicios de la garantía como por otras razones imprevistas.
En ese momento, y no antes, usted sabrá si hizo una buena compra.

Para tomar una decisión correcta, infórmese acerca de la calidad de servicio que ofrece el representante de ese chocolate que tanto le llama la atención. Precisamente, porque no es un chocolate.

Fuente: Revista Automás Nº 137 pp. 58-60

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